Los Cannelés Bordelais son unos pastelitos típicos de la ciudad de Burdeos. Son una de las joyas de la pastelería francesa, mucho menos conocidos que el croissant o el éclair, quizá por ser mucho mas humildes. Sin embargo, son una verdadera delicia… Con un exterior crujiente, un interior tierno y húmedo y muy aromáticos. Es uno de los dulces que más nos gusta en casa y siempre desaparecen en cuestión de minutos.
En primavera nos encanta preparar la merienda en la terraza con cannelés recién horneados y leche muy fría. Son una verdadera delicia y además nada pesados… los típicos pastelitos que entran solos y no puedes parar de comer.
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Receta de Cannelés Bordelais
Ingredientes
1/2 litro de leche entera
100 gramos de harina
2 huevos L a temperatura ambiente
2 yemas de huevo a temperatura ambiente
250 grs de azúcar
50 grs de mantequilla
una pizca de sal
1 vaina de vainilla o una cucharadita de café de pasta de vainilla
1 cucharada sopera de ron tostado
Utensilios
Batidor de varillas manual o eléctrico
Preparación:
Pon en un recipiente la harina, la sal, el azúcar y todos los huevos y mezcla bien con un batidor de varillas. Pon al fuego en una cacerola la leche, la vainilla y la mantequilla. Cuando llegue a hervir, vierte la mezcla sobre la masa que tenemos reservada y mézclalo hasta que se integre. Déjalo que enfríe durante 10 minutos y añade la cucharada de ron. Pon la mezcla en un recipiente hermético y déjalo en el frigorífico toda la noche. Con el reposo la masa se impregna de todos los aromas y además nos aseguramos que esté muy fría, condición indispensable para un buen horneado.
Precalienta el horno a 270ºC (o en su defecto a la máxima temperatura que tenga vuestro horno) durante 15-20 minutos. Con el spray desmoldante rocía todo el interior del molde para cannelés. Los Cannelés originales se horneaban en moldes de cobre, pero desde que tengo el molde de silicona es muchísimo mas cómodo, pues se desmoldan a la perfección. Saca la masa del frigorífico, remuevela un poquito con una cuchara de madera y ponla en una jarra. Rellena cada cavidad del molde 3/4 de su capacidad. Introdúcelo en el horno a máxima temperatura durante 5 minutos. Después baja la temperatura a 180 º y continua la cocción durante 1 hora. (Es muy importante controlar las temperaturas del horno para lograr el exterior crujiente y el interior húmedo).
Saca el molde de horno y espera 5 minutos para desmoldarlos.
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Recién salidos del horno están espectaculares. Una vez fríos son riquísimos, pero te aconsejo comerlos antes de 24 horas, pues pasado este tiempo pierden calidad: el interior húmedo ablanda la corteza y anula ese toque «crunch» tan especial.
Espero que te hayan cautivado y te animes a prepararlos, porque no te arrepentirás. Y si tienes cualquier duda o comentario estaré encantada de poder ayudarte.
¡Nos vemos en el próximo post!
Laura






