Receta de galletas enrejadas
Ingredientes
2 láminas de masa quebrada (mejor rectangular que redonda)
1-2 cucharadas de mantequilla
1 cucharadita de extracto de vainilla o almendra
2-3 cucharadas de azúcar blanca granulada
1 cucharadita de canela
1/2 cucharadita de jengibre
1/2 cucharadita de cardamomo

Preparación
Extendemos las láminas de masa quebrada sobre un papel de horno y con un rodillo extendemos un poco, lo justo para quitar las arrugas que puedan tener.
Cortamos las dos láminas en tiras con un cuchillo bien afilado o un corta-pizza. Podemos ayudarnos de una vara de madera o de un cartón cortado con un ancho aproximado de 1 cm. para hacer todas las tiras iguales. Una lámina nos servirá para las tiras horizontales y otra para las verticales.
Levantamos con cuidado tiras alternando, como se ve en la foto 2, ponemos una tira en horizontal como se ve en la foto 3 y bajamos las que habíamos subido.
Ahora levantamos las que han quedado por debajo de la tira horizontal y repetimos el proceso. Así hasta terminar.
Guardamos la masa en la nevera una hora para que quede más firme y no se deforme al usar los cortadores.
Pasado este tiempo, precalentamos el horno a 200º . Derretimos la mantequilla y le añadimos una cucharadita de la esencia que queramos, vainilla o almendra. Reservamos. En otro bol mezclamos el azúcar y las especias y también reservamos.
Sacamos la masa quebrada de la nevera y cortamos con los cortadores elegidos. No movemos las galletas para que no se deforme, por lo que retiraremos lo sobrante de alrededor (se puede guardar y volver a usar).
Pintamos las galletas (con ayuda de un pincel) con la mantequilla derretida y espolvoreramos con la mezcla de azúcar y especias.
Horneamos unos 10 minutos a 200º.
Sacamos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla.
[printfriendly]
Como la masa quebrada por sí sola es un pelín sosa, he pincelado con mantequilla derretida a la que le he añadido un poco de aroma de almendra y después he espolvoreado con una mezcla de especias de esas que huelen a navidad pura y dura. Me ha gustado tanto esta mezcla de cardamomo, canela y jengibre con azúcar que he guardado lo que me ha quedado para añadirle un poquito al café o al té.

Esta vez, en casa hemos resistido la tentación y hemos vencido a la gula que intentaba apoderarse de nosotros, así que nos han sobrado algunas que hemos guardado en una lata y se han conservado estupendamente 4-5 días. ¿Lo mejor de este sacrificio? ¡El olorcito que había al abrir la lata!






