Este bizcocho es uno de los que más preparo en casa, no solo porque es delicioso y rápido sino por su sencillez a la hora de prepararlo. No es necesario ningún utensilio especial, ni siquiera batidora, tan solo necesitamos un bol y un batidor de varillas manuales para preparar esté delicioso bizcocho de vainilla.
Y ahora os contaré un poquito sobre la vainilla, esta delicada especia tan imprescindible en nuestra cocina.
La vainilla es una planta que proviene de la familia de las orquídeas, su hábitat natural son las regiones tropicales y es la única orquídea que no se cultiva con el propósito de decorar. Los conquistadores españoles le pusieron este nombre por la forma de vaina (espada pequeña) de su fruto.
El cultivo de la vainilla requiere un duradero y meticuloso cuidado para conservar su excelente aroma, de ahí su elevado precio y que sea una de las especias más caras junto con el cardamomo y el azafrán. Aunque esta planta es de origen mejicano la mayoría de la producción mundial procede de la isla de Madagascar en el océano Índico, más concretamente de la región de Sava, por su buen clima, húmedo y tropical. Esta región reclama el título honorífico de Capital Mundial de la Vainilla, ya que produce más del 60% de la producción mundial, y desde el año 2005 también posee la Ruta de la Vainilla.
Para comprobar la frescura de la vaina de la vainilla, basta con hacer un nudo con ella: si lo conseguimos, tendremos una vaina fresca. Si se rompe o se cuartea, y no podemos, la vaina será más seca. Las características de una buena vaina de vainilla serán un color marrón oscuro tirando casi a negro, que sea oleosa, que esté húmeda y que sea flexible. Un consejo: Cuando conservemos vainas de vainilla en casa, se recomienda hacerlo en lugares frescos y secos, pero también en lugares oscuros. No se recomienda conservar en la nevera ni en el congelador. Así la tendremos siempre a punto para utilizar.
En el mercado podemos encontrar la vainilla en diferentes formatos, además de las vainas, existen extractos, pasta, azúcar… ¡multitud de formatos para todos los gustos!
A mi particularmente es un sabor que me encanta, y la utilizo para casi todo. Hoy os voy a enseñar uno de sus usos más básicos, para hacer un delicioso bizcocho de vainilla que después nos servirá para cualquier uso, desde formar las capas de un layer cake, para forrarlo con fondant y decorarlo, o para comerlo directamente. Un bizcocho húmedo, sabroso, firme… un todo terreno que va a pasar a formar parte de vuestro recetario básico, ¡os lo aseguro!
Receta Bizcocho de Vainilla
Ingredientes:
– 3 huevos
– 1 yogurt de vainilla o natural (125g)
– 250gr de azúcar
– 375gr de harina
– 60ml de aceite de oliva suave
– 65ml de leche entera
– 1 cucharada de pasta de vainilla de Madagascar
– 10g de levadura química
Preparación:
Engrasamos un molde rectangular con spray desmoldante Bake Easy o con mantequilla y harina. Precalentamos el horno a 180ºC, con calor arriba y abajo.
En un bol amplio, batimos los huevos, el azúcar, el yogurt , la leche, el aceite y la vainilla en pasta; hasta obtener una mezcla cremosa. A continuación añadimos la harina y la levadura química (previamente tamizadas), y removemos constantemente para que no se formen grumos.
Vertemos la mezcla en el molde y horneamos a 180ºC durante 50-60 minutos o hasta que al pinchar en el centro con un palillo éste salga completamente limpio.
Una vez transcurrido el tiempo de horneado, sacamos el bizcocho del horno y dejamos enfriar completamente sobre una rejilla durante unos 10 minutos. Después, con mucho cuidado, desmoldamos el bizcocho y lo dejamos enfriar sobre la misma rejilla hasta que vayamos a utilizarlo o a guardarlo.
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Y vosotros, ¿con qué acompañaríais este delicioso bizcocho? Yo sin duda, con un buen té de limón y un momento de relax, pues es una receta que no merece menos.
No te olvides dejar algún comentario, me encanta leerlos y ayudarte con cualquier duda que tengas sobre las recetas.
¡Nos vemos en el próximo post!
Noemí





